Desde los primeros años de la década de los 60, la dinámica de las relaciones bilaterales entre los Estados Unidos y el Perú ha sido bastante complicada y difícil. Es más, a pesar de la asimetría de poder entre los dos países que mucho favorece a los Estados Unidos, el Perú con frecuencia ha logrado sus objetivos y ha forzado a sus contrapartes norteamericanos a responder a sus prioridades. Siguen complicadas las relaciones actuales y sus proyecciones, con dinámicas muy positivas en la política contradrogas y liberalización económica, pero con diferencias importantes en concepciones de la práctica democrática y de los derechos humanos. Es probable que continúe la tendencia actual en las relaciones Estados Unidos - Perú de cada vez mayor influencia del sector privado norteamericano, como bancos y empresas, y de las ONGs, y una relativa reducción del gobierno norteamericano, mayormente por no estar en condiciones de aprovecharse de la coyuntura internacional y regional sumamente favorable para la proyección de sus intereses debido a factores coyunturales mayormente domésticos.

Este articulo analiza las complejas relaciones bilaterales entre estos países durante los años 90. Destaca que, a pesar de la asimetría de poder que favorece a Estados Unidos, Perú ha logrado imponer sus prioridades en la agenda bilateral, obligando a Estados Unidos a adaptarse a sus necesidades. Esta dinámica se ha mantenido constante desde los años 60, reflejando una relación complicada y multifacética.

Palmer señala que durante los años 90 hubo avances significativos en áreas como la lucha contra las drogas y la liberalización económica, pero persistieron diferencias importantes en las concepciones sobre prácticas democráticas y derechos humanos. Estas diferencias han complicado las relaciones, aunque han existido aspectos positivos en la cooperación bilateral. La tendencia observada sugiere una creciente influencia del sector privado estadounidense, incluidos bancos y empresas, así como de ONG, mientras que el papel del gobierno de Estados Unidos podría disminuir debido a problemas internos que le impiden aprovechar plenamente la coyuntura internacional favorable.

En resumen, las relaciones entre Estados Unidos y Perú en los años 90 estuvieron marcadas por una compleja interacción de intereses y prioridades. Aunque Perú ha logrado influir considerablemente en la agenda bilateral, las diferencias en cuestiones de democracia y derechos humanos siguen siendo un desafío. La influencia creciente del sector privado estadounidense y la posible disminución del papel gubernamental reflejan un cambio en la dinámica de poder, que probablemente continuará moldeando las relaciones entre ambos países en el futuro​.